martes, 16 de septiembre de 2014
Capítulo 4
-¡Ese es mi hijo!- Grité apoyando a los gemelos en su entrenamiento de fútbol. -¡Vamos Eddie!
Estaba emocionada hasta los pies, los gemelos estaban jugando al fútbol y yo era una mamá orgullosa. Estaba rodeada de hombres que me miraban como un bicho raro. Claro ¿que hace una chica tan joven aquí con sus hijos? ¡A mi no me importaba! Y aun que los gemelos no jugaban muy bien y no marcaban nunca, yo era su fan número 1.
-¡Cállate mamá!- Gritaron los dos. Me senté en las gradas.
-Suele pasar, no te preocupes- Dijo una chica a mi lado.
-¿Tu hijo está aquí?- Pregunté.
-¡No! Es mi hermano.
-Oh, claro, lo siento- Dije avergonzada.
-Está bien- Rió. -Tus hijos son los gemelos?
-Sí- Sonreí.
-¿Como los diferencias? ¡Son idénticos!
-Cuando eran bebés no los podía diferenciar- Me acomodé para poder mirar a la chica. -Así que tenía que recordar la ropa que les había puesto a cada uno para saber quien era quien pero ahora que están más grandes no me cuesta por que... no lo sé- Reí. -Supongo que estoy acostumbrada.
-Siempre he querido tener gemelos- Dijo feliz. No sabe lo que quiere.
-Es muy agotador.
-Me imagino.
-Mamá estamos listos- Los gemelos llegaron a nuestro lado. -¡Hola! Mi nombre es Nickolas.
-Edwart- Se presentaron a la chica ¿Cual era su nombre?
-¡Niños! -Los regañé. -Bromean, él es Eddie y este de aquí es Nick- ¿Por que siempre que conocían a alguien se hacían pasar por el otro?
[...]
Cuando llegamos a casa los gemelos subieron a bañarse, como siempre después de jugar al fútbol ¡Apestaban! Gemma vendría a casa para poder hablar sobre su vestido, la boda era dentro de dos semanas y tenemos que aprovechar el mayor tiempo posible. Por los gemelos no me preocupo ya que los sábados se duermen temprano y cuando Gemma llegue ellos estarán durmiendo.
Puse galletas en una fuente y leche en los vasos de super héroes, el doctor se enfadó cuando le dije que la seguían tomando con el biberón y me advirtió que si seguían tomando así la leche jamás lo dejarían.
Hoy dormirán los dos en mi habitación, así que no era necesario separar las bandejas. Subí las escaleras con cuidado para que no se me cayeran las cosas.
-Aquí mamá- Gritó Nick con su pijama de Batman.
-¿Mamá puedo quedarme así?- Me giré para ver a Edwart desnudo, negué y seguí caminando a mi habitación, dejé las cosas en la cama y me giré para ver a Edwart con un puchero en la cara.
-Eddie no.
-Ash que amargada- Susurró.
-¡Bien! Quédate así.
-Genial- Dijo tirándose a la cama.
-Bien- Dije acostándome con ellos.
Treinta minutos después los gemelos estaban muertos en la cama y yo me encontraba viendo los chisme de Hollywood en la televisión mientras comía galletas.
El timbre sonó y salí lo más rápido que pude asegurándome de cerrar bien la puerta, bajé las escaleras corriendo y llegué a la puerta. Arreglé mi pelo y la abrí.
-Hola Gemma- Saludé alegre.
-¡____!- Dijo. -Tu casa es muy bonita.
-Bueno... ¿Quieres pasar o pretendes hacer las cosas aquí?- Dije con una sonrisa en la cara.
-Oh claro- Dijo. -¿Vives aquí sola?
-¿De que color el vestido? ¿Blando o crema?- Pregunté desviando el tema.
-Blanco.
Nos sentamos en el sofá que estaba en la sala, Gemma quería algo extravagante y tenerlo listo para dentro de dos semanas sería todo un desafío.
-¡Estaré genial!- Gritó alegre. Edwart parecía un toro durmiendo pero Nick se despertaba por el más mínimo ruido que haya, aunque descarté la idea ya que con el entrenamiento quedan agotados.
-¿Sonó algo arriba?
-No- Dije rápido. Si Nick se despertaba lo mataría.
-Pero estoy segura de que...
-Imposible- Gemma soltó una risita y siguió diciéndome el modelo que tenía en su cabeza.
Treinta minutos más tarde lo único que faltaba eran los accesorios y yo ya estaba agotada. Tosí cuando escuché una puerta cerrarse.
-¿Eso sí lo escuchaste?- Preguntó con los ojos abiertos.
-No- Mierda mierda.
-Pero si yo lo escuche ¿Hay fantasmas en tu casa?
-No que yo sepa- Reí mientras trataba de imaginarme el colgante perfecto.
-Mamá- Una voz ronca se escuchó desde las escaleras. Toqué la pierna de Gemma para que no se moviera. Sus ojos se abrieron más de lo normal, ella sí pensaba que habían fantasmas.
-Subid- Dije girándome.
-Tenemos hambre.
No iban a subir.
-Ella es la de la oficina- Le susurró Nick a Edwart.
-Umh- Pude sentir la sonrisa de Eddie.
-¿Puedo girarme? ¿No hay nada del otro mundo?
-Depende de como lo veas- ¿Como fui tan estúpida de traerla aquí? Claro que algo como esto podía pasar. Cerré los ojos.
-¡Me cago en la puta!- Gritó. Tampoco era para tanto. -¡Jesús!- Me di la vuesta y pude ver a los niños reírse. Para mi no era gracioso. -Oh mi dios- Subió sus manos a su boca y se dejó caer al sofá.
-¿Podéis ir a buscar agua?- Les dije con ganas de matarlos. Aún tenía la opción de darle una pastilla a Gemma para que olvidara todo o golpearla en la cabeza ¿Que estoy diciendo?
-Puedo esplic-
-¿Te das cuenta de que son los fantasmas de Harry? ¡Por dos!- Exclamó asustada. Reí por su comentario y froté las manos en mis piernas.
-¿Fantasmas? No somos fantasmas- Nick estaba sentado en la pequeña mesa que había allí. -Hola, mi nombre es Nickolas McGuire y tengo nueve años ¿Tue eres Gemma?- Preguntó. Gemma asintió paralizada. -Genial- Murmuró. -Y tu... ¿Que tal tu familia? ¿Mamá te está haciendo el vestido de boda? ¿Hermanos? ¡Eso! ¿Tienes algún hermano con el que pueda ir a ver un partido de fútbol? Por que a mi me encanta el fút-
-¡Nickolas!- Lo regañé. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo.
-Yo... No, ¿Él me está hablando?- Me preguntó Gemma. Ella enserio era algo lenta.
-¿A quien más le estaría hablando?- Dijo Edwart mientras le pasaba un vaso con agua. -Yo soy Edwart, pero para ti Eddie- Le sonrió coqueto. ¡Era su tía!
-Edwart, Harry Edwa-
-¿Harry?- Preguntaron los dos a la vez. Maldita sea. Quería que un camión me pasara por encima.
-Sí, él es mi-
-Hermano- Terminó Nick. -¡Lo sabía! Eddie es Harry nuest-
-Ya es suficiente- Los paré. -Buscad algo en la cocina y subid a dormir, es tarde.
-Vale- Dijo Nick con una sonrisa en la cara.
-Un gusto conocerte, tía- Rió Edwart. Gemma cerró los ojos como si estuviera recordando algo.
Esperé a que los gemelos subieran otra vez para poder explicarle todo.
-¿Él me llamó tía?- Asentí. -Joder... ¿Tu terminaste hace nueve años y algunos meses con Harry cierto?- Asentí. -Y Harry siempre me contaba lo mucho que le gustaba hacerlo contigo, es decir, vosotros lo hicisteis muchas veces- Sentí mi cara volverse roja. -Ellos son iguales a Harry y claramente no son los fantasmas que pensé- Reí. -Pero no puede ser- Dejé de hacerlo.
-¿Que cosa?- Murmuré. Ella no estaba dudando ¿no?
-Harry nos dijo hace algunos años que no podía tener hijos, que algo en él no estaba bien o algo así.
-¿Que dices?- Pregunté. Era imposible.
sábado, 13 de septiembre de 2014
Capítulo 3
Acostar a Nick no era tan difícil cono acostar a Edwart. Empezando por su maldita manía de dormir sin ropa.
-Edwart ¿puedes hacerme caso una maldita vez en tus nueve años?- Exclamé ya cansada.
-¡Odio dormir con ropa!
-Ponte unos bóxer- Me levanté de la cama donde estábamos sentados y busqué unos en su armario.
-No me los podré.
-No dormirás con Santas si no te los pones.
-¡No lo haré!
-Bien, mira a ese perro- Me acerqué a él y giré su cabeza hasta Santa. -Dormirá solo hoy y pasará frío, tu no quieres eso ¿verdad?
-Es verano.
-¿Sabías que los perros tienen frío en verano?
-Es verano- Rió.
-¿Que sabes tu? Nunca te ha ido bien en el colegio y casi te expulsan en preescolar por besar a las niñas.
-No recuerdas mi pasado- Murmuró acostándose en la cama dejando ver su gloriosa masculinidad.
-Eddie, cariño haz esto por mi, sabes que te amo- Susurré tocando sus piernas.
-¡Vamos mamá! Amas más a Nick y lo sabes.
-¡No es cierto!- Exclamé levantándome de la cama. -Edwart no puedes pensar eso- Me acerqué a él y le di un beso en la frente.
-Sí, sólo por que yo no te cuento las cosas ¡Hasta prefieres su equipo de fútbol! Admite que Liverpool es una mierda- Dijo.
-No digas groserías- Fruncí el ceño.
-Tu lo haces todo el tiempo.
-Sí, pero yo soy tu madre.
-Mamá- Se sentó en la cama por lo que yo también lo hice.
-¿Que?
-Tu sabes que no lloraré, no soy como Nick pero, ¿donde está papá? El otro día cuando estábamos en el colegio, James empezó a hablar de su padre y de lo mucho que le gustaba jugar a las luchas con él. ¿Nos conoció o sólo se fue para no estar con nosotros? Digo... no somo tan malos y tu nos amas así ¿por que él no?
-Eddie...
-Está bien no lo digas- Cerró los ojos, cogió el bóxer y se levantó para ponérselo.
-Cuando seáis mayores los entenderéis todo.
-Ya soy mayor.
-Tienes nueve años, Edwart.
-¿Y? Antes tenía ocho y ahora que tengo nueve tampoco lo dices.
-Estás muy guapo con bóxer. Eres sexy.
-¡Soy hermoso, lo sé! ¡Enamoro hasta a mi mami!- Gritó riendo. -¿Puedo dormir contigo?
-¿Que?- Edwart me había pedido eso muy pocas veces.
-Dormir contigo, ya sabes... como Nick.
-Te amo tanto a ti como a Nick, jamás pienses lo contrario ¿de acuerdo?
-Sí, sí ahora vamos- Tomó mi brazo guiándome a la puerta. -Vamos Santa. -Dijo. Lo solté y salió corriendo a mi habitación, pude ver sus pequeños músculos de la espalda mientras o hacía.
Pasé por la habitación de Nick y una tristeza recorrió mi cuerpo al pensar que lo dejaría solo hoy, pero está bien dormir con Eddie.
-La leche mamá- Pidió bajo las sábanas. Se veía pequeño en mi cama.
-Ah sí claro- Me di la vuelta y la busqué en su habitación. La televisión de Nick estaba encendida y entré para apagarla, sabía que ya estaba dormido. -Tu leche chico sexy.
-Gracias- Susurró cogiendo el biberón. Dios, seguía siendo mi pequeño y travieso Eddie.
Mi teléfono vibró en la mesita de noche y bufé estirando el brazo. Edwart estaba totalmente estirado en la cama y no me dejaba nada de espacio.
"Soy Gemma, puedes guardar mi número. Lo he hablado con Joseph y definitivamente te escogeremos a ti. Ahora, ¡Harry volverá a Londres! Pensé que como tenías una foto podría ser que aún lo quisieras y, sinceramente, he odiado a cada una de las novias que ha tenido. Le hablé sobre ella y no la recuerda, creo que fue un mal novio pero... en fin. ¡Nos vemos pronto!"
Espera, ¡¿QUE?! Harry vendrá a Londres y yo diseñaré el jodido vestido de su hermana. Suspiré dejando el teléfono donde estaba antes, yo ya superé a Harry, no necesito su ayuda o verlo otra vez. Me di la vuelta viendo la cara de Edwart, con su boca abierta y baba saliendo de ella. Lo amaba. Lo puse como la gente normal dormiría y pasé mi brazo sobre su espalda, cubriéndolo. Lo acerqué más a mi y besé su frente. No había estado con un chico después de Harry pero, ¿quien estaría con chicos teniendo mi corazón ya ocupado por unos niños revoltosos?
[...]
-¡Portaos bien niños!- Dije agitando la mano desde el coche.
-Claro mamá- Gritó Nick.
-No prometo nada- Gritó Edwart y comenzó a correr para llegar a donde sus amigos, Nick rió y salió igual que su hermano. Era difícil dejarlos aquí, aún recuerdo su primer día en preescolar. Sí... fue uno de los peores días de mi vida pero gracias a eso pude terminar la universidad y bueno, poder alimentar a mis hijos.
Subí la ventanilla y encendí el coche, a veces odio mi trabajo.
[...]
-Mamá- Hablaron los dos a la vez.
-¡No me habléis!- Grité tirando mi abrigo al sillón y caminé a la cocina para buscar un vaso de agua.
-Mamá, él empezó a molestarnos- Nick parecía arrepentido, pero estaba realmente enfadada.
-NO me importa Nickolas- Seguía gritando. Saber que mis dos pequeños angelitos habían pegado a un niño dos años mayor que ellos y le habían roto un diente era jodidamente molesto. -¡No quiero veros!
-Mamá- Murmuró Edwart. -Él empezó a molestar.
-No es motivo, Edwart.
-¡Él dijo que nadie nos quería por que no teníamos papá!- Exclamó Nick y se dio la vuelta dispuesto a subir a su habitación.
-Eddie...
-Nunca nos escuchas- Gruñó.
-Eddie, yo sí...
-Queremos un papá, Nick y yo.
-Edwart no podéis.
-¿Por que no?
-¡Nick!- Grité y a los pocos segundos ya estábamos todos sentados en el sofá.
Bien, les diré la verdad. Soy fuerte y puedo hacerlo.
-Nueve años- Susurré. -Sois niños.
-Mamá.
-Vosotros sabéis que yo me quedé embarazada muy joven ¿no?
-Obviamente- Bufó Nick.
-¿Y que más queréis saber entonces?
-¿Donde vive papá?
-No lo sé Edwart.
-No mientas- Gruñó.
-Lo digo en serio. Creo que vendrá a Londres pero no sé cuando ¿Se acuerdan de la chica que vimos ayer en la oficina? Es su hermana pero ella no sabe que vosotros existís y tampoco Harry.
-¿Harry?- Preguntó sorprendido Nick.
-Vuestro padre.
-Harry...
-Sí, Eddie.
-¿Y por que él no nos quiere?- Preguntó Nick molesto.
-¡No digas eso Nickolas! Él no sabe nada. Cuando supe que estaba embarazada yo ya no estaba con él y se había ido del país- Nueve años recuérdalo. -Yo... esto es mi culpa- Oh, vamos. No puedo llorar delante de mis hijos.
-No tienes que llorar- Dijo Nick.
-Nos tienes a nosotros- Dijo Edwart, solté una risita y los abracé más fuerte. Esto es lo que yo quiero tener siempre.
No necesitamos un hombre inmadura ¿verdad?
Capítulo 2
Estábamos llegando a mi trabajo y los gemelos empezaron a pelear. Mis hijos eran agresivos.
-¡Mamá!- Gritó Edwart.
-¿Que, Eddie?
-Nick quiere preguntarte algo, pero piensa que te vas a enfadar.
-¿Por que siempre dices lo que te digo? Rompes las leyes de hermandad.
-¿Que pasa Nickolas?- Traté de sonar lo más madura posible, como una madre, pero era inevitable reír cuando tenia dos hijos a los 25 años y eran malditamente revoltosos.
-Te enfadarás.
-¡Vamos Nick! Ni me enfadaré por una pregunta.
-¡Ni sabes cual es!
-Bueno pero... es... no me puedo enfadar contigo- Dije confundida. -Lo prometo.
-¿Donde está papá?
Genial, he esperado esta pregunta desde que empezaron a hablar y a decir las primeras palabras, incluso para los días del padre ellos no lo mencionaban ni hacían regalos en el colegio. Tenía le respuesta en mi cabeza desde hace mucho tiempo " Se fue y no se donde está". Pero ahora que ha llegado el momento de decirla no quiero, si le digo eso a estos dos niños de nueve años, posiblemente odien a una persona y a su edad es malo odiar, y más aún a alguien que no conocen. Harry no se había ido, yo le dejé ir sin decirle una sola pasaba sobre mi estado. Quizás si le hubiera dicho todo sería distinto y genial, pero no lo hice. La mayoría de las noches pienso en él, no sé si quería o no ser padre tan joven y si habría aceptado a mis gemelos, ¿Y si lo hubiera hecho? Que mis hijos no tuvieran un padre era totalmente mi culpa.
-Está bien, mamá- Dijo Nick. Pude notar la desilusión en sus ojos.
-Tampoco Amanda tiene papá- Dijo Edwart dirigiéndose a su hermano.
De los dos, Edwart siempre ha sido el más fuerte (a su corta edad), busca para todo una respuesta inteligente y rápida. Siempre he sido más cercana a Nick, él siempre me cuaenta las cosas que cree que están mal o si tiene algún problema, tampoco le importa llorar delante de mi. A Edwart sí, las únicas veces que lo he visto llorar han sido por que se ha dado un golpe muy fuerte o por que algo no le sale bien, Nick en cambio, lloraba por que Edwart mataba a las hormigas o por que pisaba a Santa. Tan iguales y a la vez tan distintos.
-¡Mamá para!- Frené de golpe cuando escuche el grito de Edwart.
-¿Que pasa?- Pregunté alarmada.
-Has pasado la calle de tu trabajo.
-Oh- Susurré. Miré hacia los lados, realmente me había pasado de las oficinas. Empecé a retroceder y cuando encontré un lugar para aparcar el coche, lo hice y nos bajamos.
Sonreí al ver a los gemelos con sus mochilas a la espalda. Siempre las llevaban y lo único que tenían eran chocolate y coches. Les cogí de la mano y caminamos hasta los ascensores. 16 plantas era imposible subirlas por las escaleras.
-Date prisa ____, la chica te espera desde hace minutos- Habló Ashley. -Y está con un chico que está para comérselo- Murmuró en mi oído. -¡Hola pequeños!- Sonrió y se agachó para poder besar la mejilla de los gemelos, cada uno con una sonrisa en su rostro. Ser besados por Ashley era un sueño para los gemelos.
Caminé hasta mi oficina y me senté en la silla de mi escritorio.
-¿Es una broma?- Gritó la chica. -¡Eres ____!- Levanté la cara y lo que temí al escuchar su voz se hizo realidad.
-¡Gemma!- Exclamé sorprendida, agradecí que los niños no entraran conmigo. Lo primero que hice antes de levantarme fue darle la vuelta a la foto de los gemelos que tenia de cuando eran bebés.
-¡No pensé que eras tu cuando vi el nombre en el anuncio!
-Bueno, pues era yo- Reí nerviosa. Si Gemma quería que diseñara su vestido estaba en problemas, eso quiere decir ver a su madre, primas y amigas cuando estén en las pruebas. La puerta se abrió.
-Estoy aquí- Oh.
-Bueno ___ él es Joseph, mi futuro esposo.
-¿Es esa ___?- Le preguntó a Gemma mientras caminaba a su lado.
-¡Sí!- Exclamó Gemma feliz. ¿Esa ____? ¿A que se refería?
-Podéis sentaros aquí- Apunté las sillas que estaban frente a mi escritorio. Lo dos caminaron emocionados a las sillas y se sentaron. -Bueno, ¿que hacéis los dos aquí?- Sonreí. -Me refiero a que si quieres que haga tu vestido, tu futuro esposo no debería estar presente.
-La idea es que nos hagas los trajes a los dos- Dijo Gemma. -Hoy hemos venidos a ver solo el precio y a que nos enseñes algún modelo tuyo.
-Bueno, en mi teléfono tengo alguno- Murmuré. Cogí mi teléfono del bolsillo del abrigo y busqué las fotos en la galería. -Este es uno- Le pasé el aparato. -Sigue hacia la derecha- Dije. Gemma veía las fotos con una sonrisa mientras deslizaba el dedo por la pantalla; de un segundo a otro sus ojos se abrieron de par en par, me miró sorprendida y comencé a asustarme.
-¿por que tienes una foto de Harry en tu teléfono?- Me lo devolvió y pude ver una foto de Nick sonriendo.
Oh. Mierda.
-Yo...- Puse las manos en mi cara, sabía que eran iguales a él, ¡piensa rápido ___! -Bueno... siempre mh, me gustó la foto, digo no...
-Pero yo nunca abía visto esa foto antes- Gemma entrecerró los ojos tratando de recordar algo.
-Es...Harry me la enseñó cuando eramos novios pero... él había dicho que no le gustaba y...
-Oh- La puerta se abrió dejando ver a una Ashley preocupada.
-____, Nick se está volviendo loco- Dijo nerviosa.
-Mamáaaaaaaaaa- Gritó Edwart. Corrí lo más rápido que pude evitando que entraran en la oficina.
-Gemma Joseph, lo siento. Si os gustan los modelos me podéis llamar. Coged una tarjeta del escritorio.
-Bueno, te llamaré y así guardas mi número, definitivamente nos veremos pronto- Sonrió.
-Adiós.
Salí de la oficina caminando a la pequeña sala de juegos que tenían los gemelos. Ventajas de ser tu propia jefa.
-Nos vamos ¡Ahora!- Grité cogiendo sus mochilas. Nick estaba sin la camisa y Edwart sin su converse. -Vamos, da igual como estáis.
-Bueno Ashley hablaremos contigo entonces- Escuché a Gemma. Cerré la puerta cuando Edwart empezó a ver a Gemma.
-Me enamoré otra vez- Murmuró. -Nick, tu puedes quedarte con Ashley.
-Es raro ¿No? Ella terminó con él y tiene fotos en su teléfono- Escuché a Gemma y luego en ruido del ascensor. Suspiré aliviada y cuando salí vi a Ashley con la boca abierta.
-Ella es igual que los niños.
-Es la hermana de Harry- Susurré.
-¡¿Harry?!- Exclamó y asentí. -Estás muerta.
-Vio una foto de Nick en mi teléfono y pensó que era Harry de pequeño.
-Eso es malo.
-Completamente- Besé su mejilla como despedida y tomé las manos de los gemelos.
-Adiós Ashley- Se despidió Nick con una estúpida sonrisa en la cara.
-Adiós pequeño- Le dio un tierno beso en la mejillas dejando a Nick estupefacto. -De ti no me despido Eddie, te portaste fatal- Lo regañó.
-Ya no me gustas Ashley- Rodó los ojos. Reí y los empujé al ascensor.
-¡Me rompiste el corazón, Edwart!
-Y tu el mío al querer a Nick- Dijo y se abrazó a mi cintura. Cuando entramos apreté la primera planta y las puertas se cerraron.
-Ella me ama- Dijo Nick.
-Sí, campeón- Revolví su pelo y Edwart bufó.
Capítulo 1
Me cago en la enfermera y en el estúpido doctor que está entre mis piernas en este momento.
¿Como podía doler tanto?
Estaba segura de que me iba a morir. Dios mío que dolor. Cuando empecé con los ejercicios de preparación las entrenadoras decían que dolí y aún más si eran gemelos pero ellos nunca dijeron que dolería tanto.
-¡____ empuja!- Gritó el doctor. Estiraría los brazos y le arrancaría la cabeza si no fuera por que la vida de mis bebés está en peligro.
-Vamos ____, Nickolas o Edwart estará aquí pronto- Habló la enfermera mientras limpiaba las gotas de sudor que caían por mi frente. Miré a mi padre sentado en una silla a dos metros de distancia. ¿Por que a mi madre se le habrá ocurrido ir a ver a la abuela justo ahora? Papá estaba blanco y tenía las manos en su boca, esto no me servía de apoyo.
-¡AAHHHH!- Grité lo más fuerte que pude. La presión que sentía allí abajo no podía ser peor, empujé para tratar de calmar el dolor y me sentía vacía... bueno, un poco. Giré la cabeza para volver a ver a papé, que se encontraba de pie.
-¡Vas bien cariño! Ha salido uno.
¿Que mierda sabía él del dolor que sentía justo ahora? ¡No iba bien! Esto duele demasiado.
-Ese es Edwart- Dije con dificultad.
-Bueno, pues Edwart es un niño muy hermoso.
-Duele- Le murmuré a la enfermera que estaba a mi lado.
-Aumentaré la epidural ¿de acuerdo? Aún falta ____ tienes que estar tranquila.
Un minuto después el efecto de la anestesia se hacía cada vez más presente y yo estaba feliz de la vida.
-¡AAAHHH!- Grité otra vez cuando sentía la presión.
-¡Nickolas ya viene!- Dijo el doctor. Cuando estos niños crezcan les diré todos los días lo mucho que sufría para que ellos pudieran vivir.
Y aquí vamos....
[...]
-¡Edwart!- Grité.
-Estoy aquí mamá deja de gritar- Gritó también recibiendo un golpe de Nick.
-No le grites a mamá.
-¡Puedo hablar como yo quiera!
-Pues a mamá no.
-Sí.
-No.
-Niños basta- Volvía a coger a Edwart de la mano y seguimos caminando. -Habéis estado juntos toda la vida, no os podéis pelear.
-Nueve años no es tanto- Reclamó Edwart fulminado con la mirada a Nick.
-Lo es, Edwart- Venir a ver un partido de fútbol con dos niños de distintos equipos era siempre un desastre.
-¡Toma asiento Nick!- Grité. -No es mi culpa haber tenidos dos hijos de diferentes equipos.
-Es culpa de Nick por no darse cuenta de que Manchester United es mejor que Liverpool.
-¡Sabes que no!
Finalmente, y después de una gran pelea sobre que equipo era el mejor, los dos se sentaron y me puse en medio de los dos. Aún peor.
-Liverpool es mejor, Eddie- Opiné.
-¡Claro que no!
-Te amo mamá- Dijo Nick abrazándome. Si claro...
-Nick suspendió Lengua- Dijo rápido Edwart.
¿Que?
-¡Empezó el partido!- Gritó Nick fulminando con la mirada a Edwart.
Ser mamá de unos gemelos de 9 años no es fácil. Se pelean por todo: El equipo que les gusta, chicas (si, a los nueve años eran muy mujeriegos, al igual que el chico de esperma inteligente), por el mejor videojuego, y más, muchas cosas más. Todo es el doble de difícil si no tienes al padre cerca.
Veinte minutos después quería desaparecer de ese lugar, me dolían los oídos con tanto ruido y no entendía nada del partido.
-¿Vienes con tus hermanos? Mierda, me moriría por una hermana así- Sentía a un hombre hablan en mi oído, despegué la mirada de mi teléfono para poder mirarlo. ¡Era un adolescente!
-Imbécil.
-Eso es aún más caliente- Murmuró, los gemelos estaban concentrados viendo el partido.
-Piérdete.
-Espero que los traigas más seguido, vendría a cada partido por ti, preciosa- Nick se sentó a mi lado.
-Deja de molestar- Le dije al chico finalizando la conversación. -¿Que pasa, cariño?- Le pregunté a Nick.
-Manchester he metido uno.
-Sois unos perdedores- Rió Edwart.
-No me hables así, Edwart.
-Oh vamos, prometiste que vendrías con nosotros y te comportarías como una persona que ama el fútbol.
-No seas imbécil- Dijo Nick.
-!Nickolas!
-Si, lo sé, eso no se le dice a tu hermano- Imitó mi voz y le restó importancia al asunto.
Si uno de los equipos ganaba, sin importar cual, en casa habría una guerra. Por eso cada vez que jugaban to optaba por el empate, por más que me doliera que Liverpool no ganara.
[...]
-Eso fue trampa mamá- Reclamó Edwart en el coche. -No era gol.
-Te duele admitir que no haya ganado Manchester- Contestó Nick buslándose.
-Tampoco Liberpool.
-Tonto.
-¡Basta chicos!
-¿A donde vamos?
-A mi trabajo, hay una persona que quiere que diseñe algo para ella.
-Oh, ¿Estará la hija de Johanna?
-No Edwart.
-¿Y la de Rachel?
-Tampoco Nick. Sois demasiado pequeños para estar con chicas.
-Mamá está celosa- Se burló Nick.
-Sí, claro. ¿Como es eso de que suspendiste Lengua?
-Edwart suspendió Matemáticas.
-¿Que?- Frené el coche de golpe, afortunadamente no había tantas personas por la calle, me di la vuelta para poder velos.
-Lo odio ¿Sabías?- Edwart apuntó a Nick.
-Oh que amoroso eres- Bufó Nick cruzándose de brazos.
-No es un juego, creo que deberíais tener mejores notas ¿No? Después de todo, tenéis todo los que queréis.
-No todo- Reclamó Nick.
-Una serpiente no cuenta Nickolas.
-Per-
-Tampoco querer ir a Japón en barco Edwart. Si no sacáis mejores notas no habrán videojuegos.
-¿Nos vas a castigar?- Preguntó Nick con los ojos abiertos.
-Claro que sí.
-Esto es tu culpa, eres el gemelo tonto- Murmuró Edwart.
-¿Ir a Japón en barco? Por favor, que poca imaginación tienes.
Los dejé con su pelea y volví a conducir. Necesito fuerzas para seguir con esto.
Un accidente por partida doble
____ estaba nerviosa y no era para menos, ir a la casa de su novio y decirle que "posiblemente" el espermatozoide de él estaba en el óvulo de ella por olvidar el preservativo, no era fácil.
-¡____, querida! Harry está en su habitación, entra que fuera hace frío.- Habló la madre de Harry. Era muy exagerada, Acababa de empezar el otoño y no hacía demasiado frío. ____ notó que en su voz había cierto tono de lástima ¿Era posible que ella lo supiera? No, de ningún modo.
-Gracias señora Styles.- Dijo amablemente. Se estremeció sólo de pensar lo mucho que valdría el colgante que descansaba en el cuello de Anne.
Subió las escaleras lentamente, no sabía que decir cuando viera a su novio y mucho menos que hacer. A demás tenía muchísimas ganas de tener relaciones con él y eso era muy raro, ya que el adicto a eso era Harry.
Cuando por fin subió las inmensas escaleras sintió nauseas, aún no estaba segura de su embarazo y ella siempre sentía nervios al estar con su novio, Nervios que no habían cambiado en un año.
Harry se encontraba sentado en el sillón de su cuarto con una de sus manos en la boca y la otra en sus ojos rojos.
*¡Oh, no!- Pensó ____- Si la madre lo sabía, Harry también.* Descartó la idea ya que era imposible que alguien lo supiera.
-¡Amor!- Dijo y corrió al regazo de su novio.
-Hey- Susurró Harry y la besó, ella feliz le devolvió el beso, no había momento en el que ella le negara uno. -Me voy a Estados Unidos, ____- Dejó de besarlo y se imaginó a ella en las cálidas aguas de Los Ángeles y el molesto ruido de Nueva York ¡También quería!
-¿Puedo ir?- Preguntó emocionada, su novio negó. ____ había ido con él por toda Europa ¿Por que no podía ir a América? No es como si Harry no tuviera el suficiente dinero. -¿Por que no?- Puso cara tierna y Harry quiso morir.
-Es por trabajo, papá abrirá una nueva empresa allá.- ¿Acaso no ganaba suficiente con Inglaterra? Con todas las tiendas que tenía le bastaría para vivir el reto de su vida.
-Oh ¿por cuanto tiempo?- Preguntó, esperaba que no por demasiado, ya que no quería ir ha hacerse las pruebas del embarazo sola.
-¡Por dios, ___!- Gritó su novio levantándose del sofá. -Para siempre, me iré a vivir a Estados Unidos-
La cara de la rubia era un poema, ahora entendía por que la señora Styles le había mirado con esos ojos. ¿Como le diría ahora lo de su embarazo?
-Entonces...
-No quiero dejarte- Susurró Harry acercándose a ella y arrodillándose para poner sus gigantes manos en las mejillas de su novia.
-¿Me vas a dejar?- Exclamó ___. Harry pensó como ella podría ir a la universidad el próximo año con lo lenta que era a veces.
-Es lo que menos quiero per-
-¡No!- Ella sólo había ido a decirle que estaba 99% segura de que lado crecería dentro de ella en unos pocos meses. -¿Me vas a dejar?
-Es lo qu-
-Ag te odio- Gruñó. Sus nervios estaban a flor de piel y nunca había estado tan enfadada como lo estaba ahora, Harry iría a la universidad y la dejaría a ella sola en Inglaterra.
-Escúchame, ____, no depende de mí, sabes que papá quiere que me quede con todo lo suyo y al parecer Harvard es la mejor universidad para lograrlo.
-¡No!- Chilló ella ¿Que haría sola con un bebé? No quería estar sola en eso pero menos quería arruinar el futuro de su novio. -¡Vete a la mierda, Harry! Tu y tu dinero- Dijo enfadada, era como si sus hormonas su hubieran revolucionado, el 50% de ellas querían besar a Harry hasta que se vaya y el otro 50% querían mandarlo a China.
-¿Puedes ayudarme en esto? Estoy tan mal como tu, amor-
-Está mal tu estúpida universidad- Se levantó del sillón y empujó a su novio lejos. -Púdrete.
-No quiero dejarte, ____, tienes que entender eso. Te amo más que a nada y no me quiero alejar de ti.
-Pero te irás y me dejarás junto a-
-¿Junto a que?- Preguntó confundido. ____ se pegó mentalmente por casi decírselo.
-¡Junto a Santa!- Dijo lo primero que se le ocurrió. Santa, llamado así en honor al perro de los Simpsons, era su mascota, un Gran Danés que cada vez crecía más.
-¡No te quedarás tu a Santa!- Reclamó Harry, amaba a ese perro con locura.
-Oh sí, me lo quedaré yo, está en mi casa y yo siempre tengo que bañarlo, e´l me ama y a ti no.
-No saques eso en cara, tu quis-
-El punto es que te irás y no estaremos más juntos- Para ____ era muy difícil. -Vale, yo me irá a casa y tu puedes irte a la mierda. Felicidades, Harry, tu dinero nos acaba de separar.
-¡Es el dinero de mi padre! Sabes perfectamente que no me iría. No me importa el dinero y pensé que lo sabías. ¡Llevamos un año siendo novios y aún no sabes que el dinero es algo material para mí!
-Yo no importa Harry, vete a la mierda- Se soltó del agarre de Harry y se dio media vuelta dispuesta a irse, rogando a que el "casi" fuera negativo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)